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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
a infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es una de las más importantes en el mundo, tanto por el número de personas afectadas como por su carácter crónico, derivado de la falta de una cura definitiva, señaló Leonor Huerta, del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIB).
El virus persiste entre la población y su principal vía de transmisión sigue siendo la sexual, dijo en el contexto del Día Mundial de la Lucha contra el sida, que se conmemoró el 1 de diciembre.
Hay medicamentos antirretrovirales capaces de bloquear ciertas proteínas del VIH, que son claves para su ciclo de replicación. Se ha demostrado que la toma de esos fármacos bajo vigilancia médica otorga una esperanza de vida similar a la de alguien sin la infección, dijo.
No obstante, según datos de la Organización de las Naciones Unidas en 2018 de cerca 37.9 millones de infectados en el orbe, sólo la mitad recibió tratamiento que le permitió tener una calidad de vida aceptable, pues sin acceso a terapias antirretrovirales la infección es mortal, afirmó.
Por ello, remarcó la universitaria, son necesarias políticas de cobertura de medicamentos a todos los pacientes para combatir la enfermedad, pero también para prevenir nuevas infecciones.
Asimismo, mencionó que según reportes, cuando la terapia se interrumpe, el VIH retorna rápidamente a niveles cercanos previos al tratamiento. “Esto indica que virus infecciosos permanecen en los tejidos del individuo, y hace evidente la necesidad de una adhesión estricta al tratamiento, para frenar su reactivación”.
En México, según el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/Sida (Censida) de 1983 a 2019 se reportaron 207 mil 369 casos de sida y en la actualidad hay 172 mil 390 personas con VIH/sida. En 2018 se registraron 17 mil 130 casos nuevos de la infección, y a mediados de 2019, otros siete mil 668.
En la UNAM, expertos investigan la relación del VIH con células humanas, y la respuesta inmune.
En el IIB, Leonor Huerta y sus colaboradores investigan la respuesta inmune por anticuerpos contra el VIH, y la persistencia del virus en linfocitos T en reposo (no activados).
Un anticuerpo es una proteína en forma de Y, producida por los linfocitos. Sus puntas pueden pegarse a las proteínas del virus y de este modo bloquearlo, o sirven como una marca para que otras células del sistema inmune destruyan a las células infectadas.
Durante la infección, el virus se une a proteínas de la superficie de los linfocitos, que actúan como receptores. Luego, la membrana del virus se fusiona con la membrana de la célula, formando un puente a través del cual el material genético del virus puede ingresar al citoplasma. Además de los receptores, otras moléculas de la superficie de la célula también son usadas por el virus para unirse y fusionarse con la membrana celular.
“Hemos observado que en el suero de los pacientes existen anticuerpos capaces de reconocer moléculas ubicadas en la superficie de linfocitos no infectados, y por lo tanto son autoanticuerpos. Estos autoanticuerpos no están dirigidos al receptor principal para el VIH (la molécula CD4). Quisimos determinar si participan en la inhibición de la entrada del virus en las células.
“Encontramos que el nivel de autoanticuerpos capaces de inhibir el paso de fusión de membranas se relaciona de manera inversa con el nivel de virus en la sangre de un grupo de pacientes. A más anticuerpos, menos virus. Por lo tanto, se puede proponer que la respuesta inmune incluye la producción de anticuerpos autorreactivos que podrían participar en la contención del virus”, detalló Leonor Huerta.
Los estudios se hicieron con 38 pacientes infectados con VIH, con la colaboración de investigadores del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y becarios del IIB.
El siguiente paso es indagar la identidad de las proteínas específicas reconocidas por esos anticuerpos. Este conocimiento es relevante para conocer mejor la respuesta inmune capaz de controlar al virus.
Otros expertos nacionales relacionados con la infección por VIH mantienen contacto con la UNAM mediante colaboraciones y la participación de sus estudiantes en programas de posgrado.