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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) encendió las alertas sobre el consumo frecuente de refrescos en México tras analizar decenas de bebidas azucaradas disponibles en el mercado. El organismo advirtió que varios productos contienen niveles elevados de azúcares, combinaciones de edulcorantes y cafeína que pueden representar riesgos para la salud, especialmente en niños.
Aunque para muchas familias mexicanas tomar refresco durante las comidas se ha vuelto una costumbre cotidiana, la dependencia a estas bebidas puede tener consecuencias importantes cuando su consumo es constante.
En el marco de las actualizaciones sobre seguridad alimentaria en 2026, la Profeco retomó los resultados de un estudio de calidad realizado en 2023 y difundido en la Revista del Consumidor.
El análisis evaluó 46 refrescos comercializados en el país para verificar su contenido real de azúcares, edulcorantes no calóricos y cafeína.
Los resultados mostraron que al menos 22 marcas combinan azúcares añadidos con edulcorantes artificiales, una mezcla que puede generar confusión entre los consumidores al percibirse como una opción “menos dañina”.
Además, el estudio detectó una bebida con niveles elevados de cafeína, lo que podría resultar perjudicial cuando se consume de forma habitual, particularmente en menores de edad.
Entre las bebidas señaladas por su contenido de azúcares o combinaciones de edulcorantes se encuentran marcas ampliamente consumidas en México.
Refrescos de cola
Coca-Cola (sabor original)
Pepsi
Red Cola
Refrescos de sabores
Fanta
Fresca
Jarritos
Mirinda
Orange Crush
Manzanita Sol
Kas
Delaware Punch
Otras bebidas
Dr Pepper
Barrilitos
Sangría Señorial
Sidral Aga
Sidral Mundet
Jumex (Naranjada Frutzzo)
De acuerdo con Profeco, estas bebidas presentan formulaciones que incluyen altas cantidades de azúcares añadidos o mezclas con edulcorantes, lo que podría incentivar su consumo frecuente.
El problema no se limita únicamente al azúcar visible en la etiqueta. Los especialistas advierten sobre los llamados “azúcares libres”, que incluyen los que se agregan industrialmente o se encuentran en jarabes utilizados para endulzar bebidas procesadas.
Entre ellos se encuentran:
Glucosa
Fructosa
Sacarosa (azúcar de mesa)
El consumo elevado y constante de estos compuestos está relacionado con diversas enfermedades crónicas.
La Organización Mundial de la Salud ha señalado que el consumo excesivo de bebidas azucaradas está vinculado con:
Obesidad
Diabetes tipo 2
Problemas dentales
Trastornos metabólicos
En México, donde el consumo de refresco se encuentra entre los más altos del mundo, la advertencia cobra mayor relevancia.
Consumir refrescos de forma ocasional no representa el mismo riesgo que hacerlo diariamente. Cuando se convierte en un hábito constante —por ejemplo, en la comida, la cena o como antojo— el exceso de azúcar puede provocar:
Aumento de peso
Resistencia a la insulina
Mayor riesgo de diabetes tipo 2
Problemas dentales
Alteraciones metabólicas
En algunos casos también se suma la cafeína, que puede afectar el sueño y generar dependencia, especialmente en menores.
La Procuraduría aclaró que su función no es prohibir productos, sino brindar información clara para que los consumidores puedan tomar decisiones más informadas.
Por ello, recomienda prestar atención al etiquetado frontal de advertencia, donde aparecen sellos como:
“Exceso Azúcares”
“Exceso Calorías”
Estas etiquetas indican que el producto supera los niveles recomendados de ciertos ingredientes.
Especialistas recomiendan sustituir o reducir el consumo de refrescos con opciones más saludables, como:
Agua natural
Agua mineral sin azúcar
Infusiones frías sin endulzar
Agua con fruta natural
Disminuir el consumo de bebidas azucaradas no solo reduce calorías, también mejora la hidratación y contribuye a una mejor salud a largo plazo.
El objetivo de las advertencias no es generar alarma ni demonizar a las marcas, sino fomentar un consumo más consciente.
La evidencia presentada por Profeco indica que muchas bebidas populares contienen niveles elevados de azúcares y edulcorantes, lo que puede afectar la salud cuando se consumen de manera habitual.
Elegir mejor no significa eliminar completamente estos productos, sino entender que la moderación y la información son clave para cuidar la salud y la de la familia.